‎REVOLUCION CULTURAL NOCIVA:

LA IDEOLOGIA DE GENERO UNA NUEVA EXPRESION DEL PERVERSO NEO MARXISMO: 

Luego de la segunda guerra mundial, la revolución sexual se expandió en Europa y en EEUU, con su secuela de leyes permisivas del aborto, de incitación a las relaciones prematrimoniales, etc., y, actualmente, con la admisión de los denominados “matrimonios” homosexuales y de la increíble e inaceptable adopción de menores por parte de éstos. EL PODEROSISIMO LOBBY GAY  (DE CAPITAL JUDIO) pretende alterar la realidad del matrimonio y la familia en función de una ideología.


El XXV Congreso Socialista declaró que para reemplazar el capitalismo se debían transformar radicalmente los valores morales y culturales de la sociedad “conservadora” porque reproduce el orden vigente.

Tomando en consideración lo que expresan las exponentes del movimiento feminista (Judith Butler, Christina Hoff Sommers, Dale O'Leary) la teoría del "feminismo de género" se basa en una interpretación neo-marxista de la historia. Recogen la afirmación de Marx, de que toda la historia es una lucha de clases, de opresor contra oprimido, en una batalla que se resolverá solo cuando los oprimidos se percaten de su situación, se alcen en revolución e impongan una dictadura de los oprimidos. La sociedad será totalmente reconstruida y emergerá la sociedad sin clases, libre de conflictos, que asegurará la paz y prosperidad utópicas para todos.

Dale O'Leary entiende que fue Frederick Engels quien sentó las bases de la unión entre el marxismo y el feminismo. Para ello cita el libro "El Origen de la Familia, la Propiedad y el Estado", escrito en 1884, en el que afirma lo siguiente: "El primer antagonismo de clases de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio monógamo, y la primera opresión de una clase por otra, con la del sexo femenino por el masculino".

O'Leary recuerda que los marxistas clásicos creían que el sistema de clases desaparecería una vez que se eliminara la propiedad privada, se facilitara el divorcio, se aceptara la ilegitimidad, se forzara la entrada de la mujer al mercado laboral, se colocara a los niños en institutos de cuidado diario y se eliminara la religión. Sin embargo, para las "feministas de género", los marxistas fracasaron por concentrarse en soluciones económicas sin atacar directamente a la familia, que era la verdadera causa de las clases.

En ese sentido, la feminista Shulamith Firestone afirma la necesidad de destruir la diferencia de clases, más aún la diferencia de sexos: 

"… asegurar la eliminación de las clases sexuales requiere que la clase subyugada (las mujeres) se alce en revolución y se apodere del control de la reproducción; se restaure a la mujer la propiedad sobre sus propios cuerpos, como también el control femenino de la fertilidad humana, incluyendo tanto las nuevas tecnologías como todas las instituciones sociales de nacimiento y cuidado de niños. Y así como la meta final de la revolución socialista era no sólo acabar con el privilegio de la clase económica, sino con la distinción misma entre clases económicas, la meta definitiva de la revolución feminista debe ser igualmente -a diferencia del primer movimiento feminista- no simplemente acabar con el privilegio masculino sino con la misma distinción de sexos: las diferencias genitales entre los seres humanos ya no importarían culturalmente".

El feminismo que desconoce los mandatos de la naturaleza y atropella contra la razón, pretende la deconstrucción de la familia y ha declarado la guerra a los valores culturales, a la tradición y a la religión.